Posted on Junio 24, 2010 | Category: Asia
Es increíble cómo un pequeño descubrimiento puede terminar con una gran sorpresa, y esa gran sorpresa logra acabar reviviendo a toda una ciudad. Porque a veces solo basta algún atractivo natural para convertir a una ciudad en un gran destino turístico. Otras veces, un poco de inteligencia que suplanta a la falta de puntos de interés, pero que colocan a la población en las guías turísticas. Sin embargo, esto no siempre es fácil. Pero cuando la historia tiene peso, cuando un lugar tiene historia, y ese lugar respeta a esa historia, todo es más simple.
A Xian le sobra historia, pero le faltaba un “algo”… Carecía de un elemento de importancia que la volviera a poner en órbita, que la sacara del letargo y, nuevamente, la introdujera en el mapa turístico de China. Y ese “algo” llegó en la década del setenta. Aunque más que llegar, en realidad, siempre estuvo ahí. Sí, el famoso Ejército de Terracota, sacudió y despertó a la zona, y Xian se lo agradece día a día.
Es que es muy difícil sobresalir en el tercer país más grande del mundo. Tantos puntos de interés, tantos hermosos paisajes, tantos siglos y siglos de historia escondidos en cada rincón, que es entendible que cueste posicionarse o mantenerse en el podio de los destinos más visitados de China.
Pero la ciudad de Xian, capital de la provincia de Shaanxi, ubicada en el centro-este del país, tiene con qué. La avalan milenios de historia, en los que fue protagonista exclusiva. Después de todo, Xian (también conocida como Xi´an) fue capital del Imperio Chino por más de mil años. Fue la ciudad que más duró en este puesto y por ella pasaron doce dinastías. Fue centro de poder en la época de esplendor de la China, y aún hoy, sus calles, sus monumentos y sus templos pueden dar fe de su pasado de oro.
Hoy en día, Xian es uno de los principales centros turísticos. La mayoría de los turistas que arriban a la República China deben elegir cuál será su destino en semejante territorio. Es imposible recorrer los lugares principales si no se cuenta con mucho tiempo para trasladarse de una punta a la otra, atravesar diversos paisajes y distintas regiones climáticas. Por eso en general se recomienda a los visitantes llegar a la China con algún paquete armado, eligiendo de antemano qué visitar. También se recomienda viajar en grupo y si es posible con algún guía que hable el idioma, porque una de las principales barreras al llegar al lugar es la idiomática.
Xian suele estar junto Shangai y a Beijín en los itinerarios turísticos. Estas tres ciudades son parte del recorrido de “las antiguas siete capitales de China”. Quizás se suele agregar algún otro atractivo suelto al viaje pero, fundamentalmente, el traslado se hace entre las tres ciudades; cada una con su propio sabor, hará las delicias del turista dispuesto a sumergirse en la peculiaridad de la cultura china.
En la actualidad, Xian, que significa “paz occidental”, es una ciudad pujante y en vías de modernización. Cuenta con una amplia hotelería y restaurantes internacionales, aunque ¿quién se puede resistir a probar un plato local? La comida oriental es un fiesta para el paladar, pero claro, cuesta acostumbrarse. La gastronomía china es parte del patrimonio y uno de los atractivos, que junto con la cultura y las tradiciones del país asombran al recién llegado.
Puede ser moderna y pujante, pero esta ciudad guarda las tradiciones. Caminar por sus calles es palpar la idiosincrasia local, es admirar magníficas edificaciones típicas, es mezclarse con las costumbres de las diferentes etnias que hacen tan rica culturalmente a Xian.
El mejor ejemplo de la diversidad de su pueblo es el Barrio Musulmán, donde habita la comunidad hui, de fe islámica. Este es uno de los sectores más turísticos, donde se multiplican los hoteles y los restaurantes atendidos por musulmanes. Aunque en la zona existen varias mezquitas, la principal es la llamada Gran Mezquita, mandada a construir por la dinastía Tang, para responder a la creciente fe musulmana en la zona. Hoy en día es una de las mezquitas más grandes de China, con 12 mil metros cuadrados de superficie. Lo que la hace interesante es que más allá de que abraza la religión islámica, su arquitectura es de claro estilo oriental.
En los alrededores de la Gran Mezquita, un fabuloso mercadillo que vende todo tipo de productos se extiende en las callejas del Barrio Musulmán, entre edificios típicos de la zona. Muy cerca de allí, se levanta la Torre de la Campana, edificada por la dinastía Ming, en el siglo XIV. La torre marca el centro de la ciudad y desde ésta parten las cuatro calles principales.
La Torre del Tambor y el Templo Famen son otros de los puntos llamativos en el recorrido por la ciudad, aunque más importante es la famosa Pagoda del Ganso Salvaje, el símbolo de Xian. Se encuentra al sur del ejido urbano, y en la época de sus construcción se convirtió en el centro más importante de traducción de textos budistas. En el recorrido también se puede visitar el Palacio Espang, que en realidad es un complejo de palacios antiquísimos, muy buen conservado, ya que fue reformado en la década del noventa.
En un conjunto de edificios modernos, que recuerdan la típica arquitectura de la dinastía Tang, se localiza el Museo de Historia de la ciudad, en el que se pueden seguir los hechos cronológicos y el paso de las diferentes dinastías que hicieron de Xian su capital.
Cerca del Parque Forestal de Lishan, uno de los tres que posee la ciudad, se extiende el Estanque Huaqing, con sus aguas ricas en minerales. Este es uno de los lugares verdes más visitados, junto con la famosa Montaña Huashan, una de las cinco montañas sagradas del taoísmo. Con sus cinco picos invita a recorrerla, pero el ascenso no es nada fácil. Llegar hasta la cima más alta de la montaña es un paseo bastante peligroso.
Hasta aquí, Xian ofrece al visitante típicos atractivos, que con más o menos diferencias, que con más o menos años de antigüedad, podemos encontrar en alguna de las otras ciudades de importancia en China; sin embargo, este interesante centro asiático ofrece dos atractivos únicos.
Primero, la Muralla de Xian es una de las murallas más antiguas y mejor conservadas del país. Fue construida por la dinastía Ming, y hoy se puede recorrer en autobuses turísticos, subir a alguna de sus torres y conocer las cuatro puertas y sus atalayas.
El segundo atractivo, el más importante, y el que revigorizó la ciudad, es la Tumba del Emperador Qin Shihuang. Este emperador es uno de los más reconocidos e importantes de la historia de China, ya que fue quien unificó el imperio. Su mausoleo no sería nada sobresaliente, si en 1974, casi por casualidad, no se hubiera descubierto uno de los más fascinantes tesoros arqueológicos de la humanidad: los Guerreros de Terracota.
Qin Shihuang fue enterrado cerca de un montón de figuras que representan al ejército que se llevaría al más allá. A un kilómetro y medio al este de su tumba, miles de figuras de terracota cuidan los restos de su emperador.
En 1979 fue abierta al público la primera fosa, donde se realizó un museo de sitio para dar a conocer las magistrales figuras de estos soldados, cada una con su peculiaridad, con sus armas, con sus rasgos étnicos. En 1987 fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y convertido en una de las grandes maravillas del mundo.
Además de los 6000 soldados, en otra fosa se encontraron 60 figuras más, pero al parecer corresponderían a otro rango del ejército, por lo que este hallazgo se conoce como “la fosa de los generales”. Caballos y carros han sido desenterrados, aunque en la tercera fosa descubierta aún restan sacar a la luz y restaurar muchísimos guerreros de terracota.
Con un descubrimiento del calibre de las pirámides de Egipto, ¿cómo no convertirse en un destino turístico de relevancia a nivel mundial? Xian hoy en día se encuentra en todas las guías turísticas, esperando ser descubierta y recorrida por millones de visitantes.
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