Posted on Julio 2, 2010 | Category: oceania
En otra época se las conoció como las “Islas Caníbales”, ¡qué fama tenía Fiyi por aquellos años! Hoy lejos de posibles encuentros sangrientos, la República de las Islas Fiyi vende sus atractivos turísticos con fotos de playas paradisíacas y fauna marina, aunque… ¿quién puede escapar de su pasado?
Este país de Oceanía, enclavado en el Océano Pacífico, está compuesto por 330 islas, aunque claro, no todas están habitadas. En sus alrededores cientos de atolones completan los 18000 km² de superficie, ¿cómo no vender arena y mar cuando eso es lo que predomina? Pero por supuesto, no es lo único. La cultura y tradiciones fiyianas, junto con hermosos paisajes, se convierten en un producto turístico imperdible que sale a competir contra otros destinos de la Polinesia.
Antes de nuestra era, estas islas estaban ocupadas, como otras tantas de la zona, por la cultura Lapita. El aumento de la población y las invasiones convirtieron a sus pobladores en belicosos lugareños, defensores de sus tierras. Sangrientos sucesos tuvieron lugar durante siglos, y por algo las referencias al canibalismo llegaron hasta bien entrado el siglo XVIII.
El holandés Abel Tasman, “descubridor” de la Isla de Tasmania, en Australia, fue uno de los primeros europeos en acercarse a las islas. Su experiencia tratando de sortear las dificultosas barreras coralinas logró mantener alejados a otros conquistadores.
El famoso navegante James Cook se animó a pisar tierras caníbales, muy a pesar de los relatos que había escuchado sobre los habitantes del lugar. Más tarde también pasaron los franceses, pero estos no se detuvieron demasiado. Recién en el siglo XIX los británicos se apoderaron de las Islas Fiyi y las convirtieron en colonia de su imperio.
Durante casi un siglo estas islas de Pacífico Sur estuvieron dominadas por los ingleses, hasta que en 1970 lograron su independencia. Desde esa década se han sucedido algunos gobiernos democráticos y varios golpes de estado que hasta la actualidad tienen en jaque al poder nacional.
Más allá de la soberanía británica durante tantos años, aprovechando la singular ubicación estratégica de las islas para el comercio, los nativos fiyianos han logrado mantener con el paso del tiempo sus tradiciones y costumbres. Hoy en día son el mayor grupo étnico de la República de las Islas Fiyi. Le sigue un conjunto muy singular: los indios fiyi, descendientes de los indios traídos por el imperio para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. El inglés, el fiyiano y el indostaní, su lengua, son los idiomas que se mezclan en este país insular.
La isla más grande de Fiyi es llamada Viti Levu y es en este territorio, compuesto de montañas de origen volcánico, donde se asienta la capital del país: Suva, en la costa sudeste. Además de ser una importante ciudad (la más importante del continente, fuera de Australia y Nueva Zelanda), es el centro administrativo y político de la nación.
Suva es una ciudad multicultural, repleta de parques naturales, templos, mezquitas e iglesias. Aquí se localiza el puerto mayor del país, y cuenta con un interesante mercado. Aunque no adquiramos nada, es un buen paseo para encontrar todo tipo de vegetales y frutas exóticas. También aquí se puede conocer el Museo de Fiyi, un importante centro de investigaciones que se dedica a la conservación de la historia y la cultura nativa.
Sin embargo, aunque es la capital, Suva no es una ciudad eminentemente turística. Para esto deberíamos trasladarnos al oeste de la isla, donde se localiza Nadi. Esta es la tercera ciudad en tamaño del país, una de las más pobladas y además posee el aeropuerto internacional de Fiyi. Por eso muchos turistas hacen base aquí antes de partir en excursiones a otras islas.
Posee una calle principal muy agitada, repleta de restaurantes y cerca del famoso mercado. Por la zona se pueden adquirir todo tipo de productos libres de impuestos. Los que saben aseguran que regatear a los comerciantes indios que ofrecen artículos electrónicos nos puede conseguir un muy buen precio en la compra de este tipo de productos.
Desde Nadi parten varias excursiones y una de las más elegidas es el paseo en lancha hasta las Islas Mamanucas, ubicadas cerca de la costa oeste de Viti Levu. Se trata de pequeñas islas que cuentan con interesantes resorts para la comodidad del visitante, que puede elegir entre pasar su tarde sobre las arenas blancas o nadando en el mar turquesa, o también buceando en los arrecifes de coral que rodean la zona.
Las Mamanucas son las preferidas de los surfistas. La infraestructura hotelera se dedica también a ofrecer servicios a estos particulares visitantes. Estos deben llegar en barco hasta las rompientes que prometen olas gigantes para la práctica de este deporte.
La segunda isla en tamaño de Fiyi es Vanua Levu, que en general recibe en su territorio volcánico otro tipo de turismo. Las costas escarpadas y el salvaje interior de esta isla, compuesto por amplios bosques tropicales, se contentan con acaparar turismo arqueológico y natural. Son comunes las caminatas, los paseos en 4×4, el avistamiento de aves y el rafting. Por supuesto, el snorquel y el buceo también aparecen si dejamos la costa y nos sumergimos en alguno de los maravillosos arrecifes de los alrededores.
La Isla Ovalau no es una de las más grandes de la República de las Islas Fiyi, pero guarda en su seno una rica historia. En esta isla, ubicada al oeste de Viti Levu, se localizó la primera capital, Levuka, fundada durante la época del poderío británico, y que luego cedió el título a Suva, en 1882, por haber quedado demasiado pequeña para esta función.
En Levuka se encuentran edificios coloniales bastante bien preservados del primer asentamiento europeo en las islas. Y también se puede hacer una caminata a una antigua aldea de nativos, la Aldea Novoni, que ha sido edificada en el cráter de un volcán extinto. Una experiencia única y muy satisfactoria.
Pero se sabe que Fiyi es un destino turístico buscado en especial por los amantes de las playas, por eso sus islas están preparadas para recibir al exigente visitante. Al norte de Viti Levu se encuentra la pequeña Isla Nananu-I-Ra, que es ideal para aquellos que buscan tranquilidad, alejados de los centros clásicos de turismo: descanso sobre las arenas coralinas, disfrutando del cálido mar y del clima tropical del país, y además la posibilidad de ser testigos de algún asombroso atardecer en sus playas.
En la Isla Yasawa reinan las típicas edificaciones Fiyianas, llamadas “bure”, que han sido adaptadas por los resorts para convertirlas en cabañas a todo lujo. Además de poder bañarse con tortugas gigantes, merece la pena visitar alguna de las aldeas del interior de la isla, donde quizás tengamos suerte de apreciar una ceremonia típica, tal vez la danza meke, baile nativo que siempre va a acompañado de un relato. La tradición oral llega hasta la actualidad y sigue muy vigente.
Si bien en otras épocas los extranjeros les escapaban, ya sea por las barreras de arrecifes o por los relatos que hacían referencia a hechos de canibalismo, en la actualidad las Islas Fiyi son un imán para el turismo. Recién casados, aventureros y turistas dispuestos a descansar llegan todos los días hasta este país de Oceanía para disfrutar de todo su encanto, rodeados de la más maravillosa naturaleza.
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