Posted on Julio 17, 2010 | Category: España, Europa
La franja costera de la provincia de Málaga, al sur de la Península Ibérica, es conocida en el mundo como la “Costa del Sol”. 180 kilómetros de playas sobre el hermoso Mar Mediterráneo, una serie de atracciones pensada para todos los públicos y una infraestructura hotelera preparada para recibir millones de visitantes de todas partes del globo. Sí, como lo dice su denominación: sol y costas para encantar los sentidos de los visitantes, en este centro vacacional, uno de los más importantes de España.
Por supuesto que la costa siempre existió, pero el título de “Costa del Sol” surgió en los años veinte, cuando así la apodó un hotelero de la zona. Tuvieron que pasar dos décadas para que este término se popularizara en los medios de comunicación españoles. Ya para la década de los sesenta y setenta, este lugar turístico creció en todos los sentidos y no tardaría en aparecer en los paquetes de las agencias de turismo de todo el mundo.
Era clarísimo desde todo punto de vista que sólo Málaga podía convertirse en el centro principal de la Costa del Sol, por su importancia; por su ubicación, en medio de esta bahía; por ser la sexta ciudad de España en cantidad de habitantes; y porque cuenta con una rica historia, que la catapulta como una ciudad sumamente interesante para visitar, y para luego partir desde allí a recorrer otras localidades vecinas de la Costa del Sol.
Málaga, capital de la provincia homónima, en la región de Andalucía, aún posee vestigios de la época en que fue ocupada por los fenicios. Luego se convertiría en una de las ciudades confederadas del Imperio Romano, por eso ostentaba permisos especiales, y de esta manera se entiende el amplio desarrollo de la zona. Más allá de algunas invasiones esporádicas, sería la llegada de los musulmanes lo que haría crecer a la futura ciudad. Recién la reconquista por parte de la Corona de Castilla acabaría con el progreso alcanzado durante los siglos de poderío árabe.
Antigua ciudad industrial, pionera en el siglo XIX, Málaga tendría su big bang turístico en la década del sesenta, manteniendo un alto nivel como sitio vacacional preferido por los españoles y por gran cantidad de extranjeros. Rodeada de montañas que frenan el frío, y con el mar como regulador térmico, la ciudad goza de un clima mediterráneo húmedo, que se traduce en veranos calurosos y disfrutables, ideales para pasear por las costas malagueñas.
Además de tener su espacio especial en los catálogos de destinos turísticos de sol y playa en Europa, a Málaga se la podría considerar como la “ciudad de los museos”, ya que cuenta con más de veinte museos, ubicados uno muy cerca del otro, que ofrecen a los diferentes visitantes la oportunidad de conocer más sobre arte, historia, ciencia, arqueología y otras actividades específicas como fútbol, vinos o automovilismo.
Entre la gran cantidad de opciones que esta ciudad ofrece, podríamos destacar el Museo del Patrimonio Municipal, donde se encuentran elementos de diferentes épocas que narran la historia cronológica de la ciudad; y el Museo de Málaga, ubicado en el bello Palacio de la Aduana, que es el resultado de la unión, en la década del setenta, del Museo de Arte y del Museo Arqueológico. Aunque hoy sus puertas permanecen cerradas, se espera que para el año 2012 los arreglos y ampliaciones queden finalizadas y pueda abrir al público con su edificio renovado.
Hijo dilecto de la ciudad, el renombrado artista Pablo Picasso nació en Málaga y vivió aquí durante sus primeros años de vida, por eso existen varios puntos de interés que se relacionan directamente con este famoso pintor. En la Casa Natal de Picasso, ubicada frente a la Plaza de la Merced, funciona una fundación además de una exposición permanente con elementos que recuerdan su niñez. Por supuesto, en Málaga está uno de los tres museos dedicados de España dedicados a él; en el Museo Picasso Málaga, se pueden encontrar todo tipo de obras de su autoría, desde cuadros y dibujos, hasta grabados y cerámica.
Bellos ejemplos de arquitectura religiosa pueden ser encontrados en Málaga, muchos de ellos se agrupan en el centro histórico de la ciudad, donde abundan los edificios antiguos, de los siglos XVIII y XIX, en especial en torno a la Plaza de la Constitución, que es el corazón de la zona, además de servir como espacio público y político que ha sido testigo incontables veces de los hechos más importantes de la población.
Frente a la Plaza del Obispo se levanta la hermosa Catedral de la Encarnación, edificada sobre la mezquita principal de la época de la ocupación árabe. Se comenzó a construir en el siglo XVI, pero a lo largo de los años nunca fue concluida, es por esto que posee un estilo ecléctico, suma de los diferentes artes de las distintas épocas. A su fachada muy particular le falta la torre sur, por lo que es conocida por los lugareños como “la Manquita”.
Junto a la Catedral, se encuentra la Iglesia del Sagrario, con su característico estilo gótico, y también el Palacio Episcopal, actual sede del Museo Diocesano, otro de los tantos museos que abundan en Málaga.
Los espacios verdes que se distribuyen por la ciudad completan con naturaleza esta hermosa ciudad, como por ejemplo el Parque de Málaga y su jardín botánico, que corre paralelo al puerto. Pero muchos turistas que llegan hasta aquí también desean conocer la historia de los antiguos ocupantes del lugar, así que para eso se puede llegar hasta el Yacimiento del Cerro Villas, en la desembocadura del Río Guadalhorce, uno de los dos cursos de agua que atraviesan la ciudad, donde en los años sesenta se descubrieron los vestigios de una ciudad fenicia.
Se puede seguir paseando, pero en la otra punta de Málaga, sobre el Monte Gibralfaro, donde se encuentra el Castillo, que fue mandado a construir por el rey musulmán Yusuf I. Desde su ubicación se accede a una deliciosa vista panorámica de la ciudad y de la bahía.
El Castillo de Gibralfaro fue levantado para proteger la Alcazaba, que se encuentra al pie del monte. Se trata de un palacio fortaleza, donde residía el poder musulmán, y fue comenzado a edificar en el siglo XI. Se dice que mucho del material de construcción de este palacio ha sido extraído de las antiguas ruinas romanas que se localizan muy cerca de allí.
No fue hasta 1951 que se descubrió el Teatro Romano, de donde los árabes tomaron los muros para la construcción de Alcazaba. El teatro data de los primeros años de nuestra era y se utilizaba en la época del emperador Augusto.
Pero claro, muchos de los visitantes solo se dedicarán un rato a recorrer algún que otro museo o los vestigios de antiguas civilizaciones y, en realidad, van a preferir encontrar el lugar que más les apetezca para pasar sus tardes al sol; después de todo Málaga es la capital de la Costa del Sol, así que no se puede olvidar que las playas son uno de los atractivos principales.
Mar, arena y sol en las dieciséis playas que ostenta Málaga, desde las que se ubican al oeste del puerto, como la Guadalhorce, muy natural, pasando por las que se sitúan frente al casco urbano y son muy extensas, como La Misericordia o la Huelin, y también las más populares: El Palo y El Candado. Claro que si preferimos dejar la fina arena de lado, también podemos huir hacia el este y disfrutar de la escarpada costa de La Araña o la de El Peñón del Cuervo.
¿Qué elegir? Málaga lo tiene todo y ese “todo” siempre puede ser acompañado por algún exquisito ejemplo de la dieta mediterránea y también por algún típico vino dulce bien malagueño.